Cuando el embarazo no es lo que esperaba, ni lo que decían. La silenciosa y dolorosa depresión.



Durante el embarazo, nos enfocamos a la salud física de la mamí por ser el vehículo de desarrollo del bebé, sin embargo dejamos de lado la salud emocional y mental de todas las mujeres por la creencia impuesta e introyectada de que "cualquier mujer es feliz embarazada".

Pero... ¿que pasa cuando eso no sucede?, ¿qué pasa cuando no se siente esa conexión con el bebé?...

Simplemente no pasa nada, ya que sentimos miedo, miedo a ser juzgadas y asi pasamos nuestras 40 semanas de embarazo (si es que llegamos a término ). Con una tristeza disfrazada que carcome las entrañas.

Y es que si es compartida esta preocupación, se recibe en la mayoria de las veces una negativa, un juicio o una causa aparente culpando a "las hormonas" que en el mejor de los casos pudiera ser la causante de los malestares. Pero eso no es determinante para el sentir y bienestar emocional de la madre.

Durante el embarazo, el bebé recibe nutrientes mami a través de la placenta, pero además recibe continuamente información biológica para regular su desarrollo y poner en marcha los procesos de activación de sus genes. Este proceso no se da de manera predeterminada por los códigos genéticos de mami y bebé, sino que está regulado por la interacción entre el feto y su medio de formación que es el útero materno.

Una mami que durante su embarazo establece un vínculo materno infantil adecuado temprano, propiciara el sano desarrollo infantil de las áreas conductuales, cognitivas y sociales del recién nacido en sus etapas de crecimiento. Es por esto que no debemos olvidar que el desarrollo infantil se produce en el contexto de una relación de cuidado donde la madre y el niño forman una unidad.

Investigaciones recientes han demostrado que el estado emocional y mental de las mujeres es determinante y condicionante de los resultados obstétricos y neonatales y en el neurodesarrollo del recién nacido a corto y largo plazo.

Algunos de los efectos en el neurodesarrollo que se pueden presentar en bebés y niños en la primera infancia cuyas madres han vivido cuadros de depresión perinatal y postparto son los siguientes:

  • Mayor frecuencia de temperamento difícil en el niño.

  • Mayores probabilidades de retraso en el desarrollo cognitivo

  • Mas problemáticas de interiorización emocional y conexión con el mundo exterior social

El estrés en el embarazo, la depresión postparto y otras condiciones mentales y emocionales no deben pasarse por alto, ni atribuirse las solamente a "las hormonas del embarazo que nos hace sentir sensibles"

La Asociación Americana del Embarazo señala la siguiente lista de síntomas que pudieran sugerir una depresión perinatal o postparto:

  • Tristeza persistente.

  • Dificultades de concentración.

  • Duerme muy poco o demasiado.

  • Hay una perdida de interés en actividades que usualmente disfrutan.

  • Existen pensamientos recurrentes de muerte, suicidio, o desesperanza.

  • Ansiedad.

  • Sentimientos de culpabilidad o inutilidad.

  • Se detectan cambios en hábitos alimentarios.

Si detectas en ti o alguien de tu familia o círculo cercano estos síntomas por más de dos semanas, actúa. Busca algún profesional de la salud mental que pueda orientarte en las valoraciones y los tratamientos pertinentes que se pueden seguir en la atención a la depresión.

Por un sano desarrollo materno-infantil.

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